El Pasaje
Génesis 25:19-34; 27:1-40, Reina-Valera 1909 (dominio público)
19 Y estas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró á Isaac. 20 Y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer á Rebeca, hija de Bethuel Arameo de Padan-aram, hermana de Labán Arameo. 21 Y oró Isaac á Jehová por su mujer, que era estéril; y aceptólo Jehová, y concibió Rebeca su mujer. 22 Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fué á consultar á Jehová. 23 Y respondióle Jehová: Dos naciones hay en tu seno; y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas: y el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor. 24 Y como se cumplieron sus días para parir, he aquí mellizos en su vientre. 25 Y salió el primero rubio, y era todo él velloso como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú. 26 Y después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú: y fué llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los parió. 27 Y crecieron los niños, y Esaú fué varón perito en la caza, hombre del campo: empero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas. 28 Y amó Isaac á Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba á Jacob. 29 Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo cansado, 30 Dijo á Jacob: Dame ahora de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fué llamado su nombre Edom. 31 Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. 32 Entonces Esaú respondió: He aquí yo me voy á morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? 33 Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió á Jacob su primogenitura. 34 Entonces Jacob dió á Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y levantóse, y fuése. Así menospreció Esaú la primogenitura.
1 Y aconteció que cuando Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando ciego, llamó á Esaú su hijo mayor, y díjole: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte. 3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo, y tóma me caza; 4 Y hazme un guisado, como yo gusto, y tráeme lo, y comeré: para que te bendiga mi alma antes que muera. 5 Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac á Esaú su hijo: y fuése Esaú al campo para tomar caza que había de traer. 6 Entonces Rebeca habló á Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído á tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo: 7 Tráeme caza, y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga delante de Jehová antes que yo muera. 8 Ahora pues, hijo mío, obedece á mi voz en lo que te mando. 9 Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos un guisado para tu padre, como él gusta; 10 Y tú lo llevarás á tu padre, y comerá, para que te bendiga antes de su muerte. 11 Y Jacob dijo á Rebeca su madre: He aquí Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño: 12 Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por engañador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. 13 Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece á mi voz, y ve y tráemelos. 14-29 Jacob entra vestido con la ropa de Esaú y pieles de cabrito, miente tres veces (“Yo soy Esaú tu primogénito”) y recibe la bendición: rocío, trigo, mosto, pueblos que se inclinen, señor de sus hermanos.
30 Y aconteció, luego que hubo Isaac acabado de bendecir á Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su hermano volvió de su caza. 33 Y estremecióse Isaac con grande estremecimiento, y dijo: ¿Quién es el que tomó caza, y me trajo, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito. 34 Como Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también á mí, padre mío. 36 Y él dijo: Bien llamaron su nombre Jacob, que ya me ha engañado dos veces: quitóme la primogenitura, y he aquí ahora me ha tomado la bendición. 38 Y Esaú dijo á su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también á mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró. 40 Y por tu espada vivirás, y á tu hermano servirás: mas será que cuando te enseñoreares, desatarás su yugo de tu cerviz.
La Historia
Jacob y Esaú son mellizos, y la pelea empieza antes de nacer.
Isaac ora porque Rebeca no puede concebir. Dios responde. El embarazo es tan violento que ella pregunta para qué vive. Dios le dice que hay dos naciones en su seno, y que el mayor servirá al menor. Esa frase cuelga sobre todo lo que sigue.
Esaú sale primero, rubio y velloso. Jacob sale agarrado del calcañar. Isaac tiene sesenta años. Los niños crecen en opuestos. Esaú caza. Jacob se queda en las tiendas. Isaac ama a Esaú por la carne. Rebeca ama a Jacob.
El primer robo es un plato de lentejas. Esaú llega muerto de hambre. Jacob no le da de comer hasta que vende la primogenitura. Esaú jura, come y se va. El veredicto de Génesis cabe en una línea: menospreció la primogenitura.
Años después Isaac está ciego. Quiere bendecir a Esaú. Rebeca oye y viste a Jacob con la ropa del hermano y pieles de cabrito. Jacob miente tres veces. Isaac casi lo para: la voz es de Jacob, las manos parecen de Esaú. Lo bendice igual. Jacob sale. Esaú entra con la comida de verdad. Isaac tiembla. La bendición no se revierte. Esaú llora el grito amargo. Isaac le deja una palabra menor: vivirá de la espada, servirá, y un día se sacudirá el yugo.
Esaú planea matar a Jacob. Rebeca lo manda al norte, a Labán. Esa huida es la noche de la escalera. Décadas después los hermanos se encuentran y Esaú corre a abrazarlo (Génesis 33). El robo no es la última palabra.
Qué Significa
Dios eligió antes del guiso. “El mayor servirá al menor” se dice en el vientre (Génesis 25:23). Pablo lo cita en Romanos 9. Eso no limpia las manos de Jacob. Significa que la promesa ya estaba sobre él cuando hizo trampa para agarrarla.
Primogenitura y bendición no son lo mismo. La primera es la parte legal. La segunda es el futuro que pronuncia el padre. Jacob toma las dos.
La familia está partida. El estómago de Isaac elige a Esaú. El plan de Rebeca elige a Jacob. Nadie en este capítulo es héroe. Dios sigue moviendo la promesa de Abraham por el mentiroso.
Esaú no queda borrado. Se vuelve un pueblo, Edom. En Génesis 33 es rico, armado y dispuesto a perdonar.